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nov 20

Encuesta Sexualidad, Reproducción y Desigualdades de Género 2011

Según la encuesta ‘Sexualidad, Reproducción y Desigualdades de Género 2011’, realizada en Ayacucho, Lima, Piura y Pucallpa, el 64% de la población encuestada afirmó conocer a una mujer víctima de violencia física por parte de su pareja. Este dato da una idea de las condiciones de hostilidad en las que siguen viviendo millones de peruanas. En estas líneas presentamos los hallazgos del sondeo y sus conclusiones.
En la foto que abre esta nota aparece Marlene Ramos, una mujer que detestaba ver ébrio a su conviviente y que se atrevió a reclamarle. Ese hombre volteó a mirarla y la golpeó hasta asegurarse que la sangre le brotara del rostro. En el hospital le pusieron 40 puntos para cerrar las heridas. Pero esas heridas siguen allí y Marlene no puede recobrarse de tal episodio.

Si usted está pensando que la desgracia de esta mujer es un caso aislado, se equivoca. En cuatro importantes ciudades del Perú (Ayacucho, Lima, Piura y Pucallpa, aseguran que el principal problema de la mujer peruana es la violencia física. Así quedó registrado en la encuesta ‘Sexualidad, Reproducción y Desigualdades de Género 2011’ –encargada por las ONG Promsex y Manuela Ramos–, en la que se entrevistó a hombres y mujeres mayores de 18 años de todos los niveles socioeconómicos.

Uno de los datos más reveladores de las cuatro ciudades es que el 66% de la población encuestada dijo conocer a una mujer víctima de maltrato psicológico por parte de su pareja. En el caso de maltrato físico, un 64% conoce a alguien que lo ha sufrido. Aunque ambas variables son graves, también se debe poner la lupa sobre el porcentaje que dice tener entre sus conocidos a una mujer víctima de violencia sexual. Nada menos que 36% de los encuestados refirió saber al menos de un caso.

Uno de los porcentajes que llama la atención de esta encuesta es que en Lima, la capital progresista del Perú, el 52% de los consultados señala que la violencia física hacia el género femenino se sigue dando en todos los estratos sociales como una forma de dominio y control. Otro número lamentable es que un 33% de los limeños dude de la capacidad intelectual del género femenino. Por su parte, en Pucallpa el 60 % de los encuestados cree que el principal problema es la violencia contra la mujer, mientras en Ayacucho un 20% de la población justificat odo tipo de violencia. Las pretrextos para darle de golpes a una mujer son el mal comportamiento o la infidelidad.

Para Jennie Dador, de Manuela Ramos, este estudio convierte en datos concretos los temas que las feministas discuten año tras año. Uno de ellos es la lucha contra la violencia física y psicológica hacia las mujeres ejercida por el cónyuge o conviviente. Dador toma como referente la ‘Encuesta Demográfica y de Salud Familiar’ (Endes), la cual consigna que en el año 2000 un 41,2% de mujeres a nivel nacional aseguraba haber sido violentada. En el 2010 esa cifra bajo a 38,4%. Es decir, en diez años solo se ha reducido en 2,8%. Un porcentaje bajísimo que revela la inacción de nuestras autoridades y la necesidad de seguir generando conciencia al respecto. Por eso, afirma Dador, consideraron necesario generar un documento que refleje lo que piensan los ciudadanos.

Por su experiencia en la defensa de los derechos de la mujer Jennie Dador asegura que es un mito creer que esto se da solo en los sectores de bajos ingresos. Como lo refleja el caso de Ana, esposa del presidente de una compañía de exportación. Ana suele ir a terapia dos veces por semana. Allí descarga su amargura. “Tú tienes que tener relaciones sexuales porque tienes que pagar todo lo que tienes”, le dice el marido. Para Ana es imposible tocar el tema con sus amigas. Mucho menos abandonar a su esposo. Gracias a él tiene varias tarjetas doradas, ropa exclusiva y cócteles a los que asistir. Incluso muy pesar de que hace un par de años el hombre tomó su cinturón y le dio de latigazos. Era su castigo por no dejarse sodomizar.

Aquí cabe revisar los motivos por las cuales las limeñas tolerarían la violencia. Un 56% de los encuestados cree que la baja autoestima y los motivos económicos serían las razones.

Rossina Guerrero, psicóloga de Promsex, cuenta que ha acompañado a varias mujeres en estas situaciones. “Lo que sucede en los sectores económicos de mayor ingreso es sobre todo la violencia verbal, ya que resulta políticamente incorrecto dejar huellas en el cuerpo de la otra persona”, señala Guerrero.

“Al momento del almuerzo ya no almorzaba en realidad porque tenía que estar en guardia. Me obligaba a comer la comida de su plato, a sacar la comida con su cuchara. En ese momento el doctor Cabanillas procedió a besarme, luego de eso se levantó, trató de forcejear mi cara, llenarme de besos en el cuello, en las orejas. Le decía ‘ya basta’, y se reía”. Este fue el testimonio de Susan Hidrogo contra el ex presidente de la Corte Superior de Lima Jovino Cabanillas, a la revista Caretas en el 2007. Este caso, según Jennie Dador, sentó un precedente para las víctimas de acoso sexual . En este aspecto Piura (54%) y Lima (47%) son las ciudades en las cuales el acoso sexual aparece como principal forma de discriminación.

Otro porcentaje alarmante se da en la categoría étnica de la encuesta. El 63% considera que las mujeres más discriminadas son las andinas. Al respecto, el abogado Wilfredo Ardito señala que las empleadas del hogar se llevan la peor parte. Viven una discriminación acumulada por sus rasgos, su apellido, la vestimenta y encima un empleo que es casi una forma de esclavitud de nuestros tiempos. Tras revisar estas cifras queda claro que los problemas de las mujeres no son solo una percepción de las feministas, es lo que piensan cuatro ciudades del país. Si aun así preguntamos qué tan urgente es tenerlos en cuenta, deberíamos contar las 50 víctimas por feminicidio en lo que va del año. Motivos suficientes para tomarse en serio el asunto.
Acoso en el poder judicial
Recién en marzo del 2009 el Consejo Nacional de la Magistratura decidió destituir al ex presidente de la Corte Superior de Lima Jovino Guillermo Cabanillas Zaldívar, tras comprobarse la denuncia de acoso sexual en perjuicio de su secretaria Susan Hidrogo, en julio del 2007. Al caso se sumó el testimonio de otra joven que fue despedida por Cabanillas Zaldívar.
La mayoría no denuncia
Solo el 26,8% de las mujeres maltratadas denuncia. Este dato es recogido por la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes -2010). Del bajo porcentaje de mujeres que denuncia, un 73,1% acude a las comisarías. Según la ONG Manuela Ramos, muchas de ellas son cuestionadas por los propios policías.

Un 56% dice tolerar la violencia por sus hijos. En Ayacucho (62%) y Pucallpa (63%) se registraron los mayores porcentajes de tolerancia ante la violencia con tal de mantener a los hijos en una familia.

En Lima, el 71% cree que las mujeres andinas son las más discriminadas. Le siguen las madres solteras (56%), las prostitutas (49%) y las lesbianas (37%). Se tomaron en cuenta categorías raciales y morales.

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